Por HistAlma
Hola, me llamo Montserrat García en esta vida, pero mi alma ha sido muchas formas y nombres antes de este. Ahora me encuentro aquí, una vez más, en este plano de existencia, con la misión de transitar y sanar historias que mi alma lleva consigo desde otras vidas. Cada historia, cada experiencia tiene una carga energética que debo integrar, comprender y amar para alcanzar una mayor expansión de mi ser.
Mi alma, que ha recorrido incontables caminos, tiene ahora la oportunidad de despojarse de las cargas que ya no sirven y trascender hacia un estado más elevado. Y esta es su historia…
El viaje de mi alma hasta reconocerme en ella
Mi alma ha tomado muchos nombres y formas, y a través de cada uno de ellos he sentido amor. Algunos de esos nombres me resultan tan cercanos que siento añoranza por lo que fui en otras vidas. Pero ahora, en este presente, mi alma me dice que es hora de simplificar, de soltar el equipaje que se ha vuelto demasiado pesado para continuar.
En este viaje de expansión, mi alma me recuerda que no es posible llevar todas las cargas. No me refiero a cargas físicas, sino a aquellas energías sutiles, emociones y recuerdos que pesan en el ser. La clave para avanzar es discernir qué historias siguen afectándonos y permitirnos liberarlas con amor.
¿Para qué estamos aquí?
Mi alma ha regresado a esta Tierra para recordar su verdadera esencia, para limpiar las historias que aún siento densas, y para amarme en este proceso. El propósito de estar aquí es aprender, soltar, y trascender. Como todas las almas, he venido a esta «escuela» para aprovechar el tiempo de cambios y comenzar un nuevo capítulo en mi evolución.
Este viaje de regreso a mi esencia no es fácil, pero mi alma me dice que es necesario. Y aunque en ocasiones me sienta cansada o pierda el rumbo, sé que este camino hacia el hogar es una experiencia de amor en todas sus formas. Estamos aquí para amar y ser amados, para aprender de la dualidad y, finalmente, trascenderla.
Reconociendo mi misión a través de señales
Hace unos años, recibí un mensaje que me dejó inquieta. Los guías que acompañan a mi alma me mostraron la imagen de un lugar desconocido para mí: Glastonbury. En ese momento no entendí su significado, pero mi alma sabía que ese mensaje contenía una clave para mi camino aquí. Al investigar, descubrí que este lugar estaba profundamente conectado con mi alma, y a través de él pude comenzar a recordar por qué estoy aquí.
Mi alma me mostró que debía reconocerme en esa imagen, en ese lugar, y aceptar las habilidades que traía conmigo para poder caminar con felicidad y sin añoranza por el hogar. Acepté la misión, sabiendo que no sería fácil, pero confiando en que mi alma está preparada para enfrentar los desafíos de esta encarnación.
Amando lo que soy y lo que veo
Con el tiempo, mi alma me mostró algo importante: muchos de los acontecimientos que se repetían en mi vida tenían un propósito profundo. Me reveló que todo lo que experimentaba, tanto interna como externamente, estaba allí para que lo observara y lo amara. A través del dolor y la dualidad, mi alma me enseñó lo que realmente soy sin esos sufrimientos: un ser de amor y luz.
Al aprender a observarme en todo lo que me rodea, mi alma me mostró que soy parte de ese todo. Soy creadora de mi realidad y, al observar mis actos y sentimientos, he podido comprender mi poder como ser creador.
El propósito emocional de esta encarnación
Nací bajo el signo de Piscis, un signo de agua profundamente conectado con las emociones. Mi alma ha elegido aprender a través de las emociones en esta vida, y por eso he experimentado tantas de ellas: miedo, dolor, apego. Estas emociones me han enseñado mucho sobre cómo afectan a mi ser y a mi alma. Mi misión ahora es aprender a fluir con estas emociones, a observarlas y a amarlas, sin resistirme a ellas.
Mi alma me ha mostrado que, como el agua, debo aprender a fluir en calma. Cuando me permito fluir, puedo nadar hacia la dirección que escoja, sin resistencias, amando a todos los seres que encuentro en mi camino, incluso a aquellos que parecen nadar en oposición.
Volviendo al hogar
Mi alma me invita a amar cada paso de este viaje, sin prisas, sin resistencias. Aceptar mi misión en esta vida es un acto de amor hacia mí misma y hacia los demás. Sé que en este camino de sanación, mi alma está encontrando su camino de regreso al hogar, a la fuente de amor de la cual todos provenimos.
A ti, que estás leyendo esto, mi alma te saluda. Te deseo que en tu propio viaje encuentres el camino hacia el amor, hacia la expansión de tu ser, y que puedas soltar todo aquello que ya no te sirve para que, juntos, podamos volver al hogar.
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