Equilibrando mi dualidad y sus polos.
Imagina la esfera dual que representa al Yin y el Yang. ¿Qué ves? Luz y oscuridad en perfecta simbiosis, coexistiendo en el mismo espacio, sin oponerse, sino complementándose. Así es la vida: no hay un bien sin un mal, no hay luz sin sombra. Ambas son expresiones del Amor en su estado más puro, aunque a veces cueste verlo.
Hoy, 19 de enero de 2022, estoy a dos meses de un renacimiento personal. He estado en un proceso profundo de entender mi dualidad, observando cada uno de mis aspectos con atención. Durante mucho tiempo, Montserrat, mi ego, quiso deshacerse de esta dualidad, buscando una paz imposible de encontrar sin primero entender que el equilibrio es la clave. Mi alma, sin embargo, ha insistido en enseñarme que cada polaridad contiene una chispa de la otra, que dentro de cada experiencia de oscuridad, siempre existe un rayo de luz que espera ser descubierto
Mi vida ha sido una constante exploración de estas dualidades. A través de mi propio proceso de autoconocimiento, he aprendido a ver en cada una de ellas un reflejo de mi esencia. Y aunque aún me queda mucho por aprender, puedo sentir que mi alma se expande con cada nuevo paso hacia el equilibrio.
Hace tiempo, comencé a escribir sin realmente saber por qué. Fue como si mis dedos se movieran solos, escribiendo una historia que sentía profundamente, pero que no recordaba. Era una historia que me hablaba desde el pasado, una vida anterior que estaba vinculada con la Montserrat de hoy. Lo que vi me conmovió profundamente. Esta historia estaba impregnada de una oscuridad que me asustaba, pero a la vez, contenía una dulzura inesperada. Era como si, a través de esta narración, pudiera verme desde otra perspectiva, comprenderme desde una dimensión más elevada.
Érase una vez… Una Historia Llena de Altibajos Emocionales
En esta parte de mi proceso, quiero compartir una de esas historias que el alma me ha mostrado, una que me ayudó a entender por qué a veces experimentamos bajones emocionales sin una razón aparente. Esta historia comienza de una manera bastante simple:
«Hoy no tengo ganas de levantarme. Me siento mal. Estoy cansada, pero más allá de lo físico. No quiero ducharme ni ir a trabajar. Todo me parece una repetición interminable, día tras día. ¿Qué me pasa?»
Entonces, algo dentro de mí, mi alma, respondió: «Montserrat, te mostraré algo que has olvidado.»
De pronto, me encontré recordando un deseo que había formulado hace tiempo: quería más tiempo para mí, para descubrir quién soy más allá del trabajo y las preocupaciones materiales. Pero en ese momento no había entendido completamente las consecuencias de ese deseo. Fue entonces cuando mi alma me llevó a una vida pasada, a una historia que había olvidado.
Me llamaba Gonzalo. Era un hombre que vivía en las calles de una ciudad española en la Edad Media, sin hogar, sin trabajo, buscando comida cada día, sin ninguna preocupación por el aseo o la limpieza. Tenía tiempo, mucho tiempo, pero no sabía qué hacer con él. Vivía en la pobreza más absoluta, deseando una vida diferente, una vida mejor. En esa vida, sentía la misma desesperación que Montserrat siente ahora, pero desde un lugar completamente diferente.
Comprendiendo la Dualidad
Esa conexión cuántica con Gonzalo me enseñó algo crucial: a veces, para aprender, necesitamos vivir los opuestos. Para valorar el tiempo libre, debía experimentar la escasez de recursos y la falta de dirección. Para comprender lo que realmente significa la abundancia, debía entender la desesperación de la carencia. Esa historia me conmovió profundamente. Mientras Gonzalo era atendido por un hombre amable que lo trataba con amor, pude sentir todo lo que él sentía: su gratitud, su dolor, su soledad. Y comprendí que, al igual que en la vida de Gonzalo, Montserrat también está aquí para aprender del equilibrio entre el trabajo y el descanso, entre la lucha y la rendición.
Mi alma me mostró que la vida es un constante juego de dualidades. No podemos valorar el gozo sin antes conocer el sufrimiento. Somos intérpretes de nuestras propias historias, creaciones hechas con amor para enseñarnos a amar en todas las circunstancias. Así como en una obra de teatro, cada personaje es esencial para que la trama cobre sentido, cada experiencia que vivimos, sea de luz o de sombra, nos enseña algo sobre quienes somos realmente.
El Cambio Personal y el Despertar
Esta historia es solo un ejemplo de cómo mis vidas anteriores me han ayudado a entender el equilibrio. Es momento de dejar de alargar el sufrimiento por incomprensión. Es hora de comenzar a ser conscientes de quiénes somos y de por qué estamos aquí.
Este blog es un reflejo de mi viaje personal hacia ese entendimiento. Como dije al principio, todo es dualidad, y en cada uno de nosotros hay una chispa de ambas fuerzas: luz y oscuridad. Nuestro desafío es encontrar el equilibrio entre ellas. No se trata de eliminar lo que nos parece «malo», sino de aprender a integrarlo en nuestra vida con amor y compasión.
