Necesito ayuda...
Hoy siento un equilibrio mayor en mí, una armonía que anuncia una nueva etapa personal que necesito comprender a fondo. Para avanzar en este proceso, sé que necesito ayuda, una ayuda que solo puedo recibir vibrando con la menor resistencia posible dentro del marco temporal que fue pactado antes de que tomara forma física.
Siempre he intentado ser sincera con los demás, procurando no causar dolor a quienes me rodean. Tal vez por eso llevo meses escribiendo este blog sin publicarlo, ya que una parte de mí recuerda lo que sucedió la última vez que intenté expresar mi sentir a través de las palabras. Pero en este proceso reciente de conexión con mi esencia y mis recuerdos, he descubierto la importancia de reconocer las creaciones de mi alma, incluso aquellas que parecían olvidadas.
Recientemente, he revivido sensaciones y memorias a través de los sentidos, en especial el olfato. Hay un aroma que me conecta profundamente con un ser que me ha acompañado en mi camino, un mentor espiritual cuya fragancia de incienso evoca en mí una mezcla de sabiduría, calma y amor incondicional. Este incienso no solo es un recordatorio de su presencia, sino también de las enseñanzas que hemos compartido a lo largo del tiempo.
El despertar a través de los sentidos
Una de las experiencias más significativas relacionadas con este aroma tuvo lugar en 2023, cuando, de manera totalmente causal, Ludovico Einaudi vino a mi ciudad. Pude asistir a su concierto, un evento que marcó un antes y un después en mi conexión con mi propia energía cuántica. Durante una de sus canciones, los organizadores ambientaron el lugar con incienso, despertando en mí una emoción tremenda. El incienso me envolvió, y en ese instante recordé el inicio de mi experiencia cuántica, donde esa misma fragancia fue clave en mi despertar.
Fue como si el círculo se cerrara, conectando ese momento presente con el profundo viaje interior que había comenzado años atrás. En medio de la música y el incienso, comprendí que la vida misma estaba trazada por esas «causalidades» que nos guían hacia las respuestas que necesitamos. El aroma era un portal hacia memorias y aprendizajes que trascienden el tiempo y el espacio.
Toledo y los recuerdos olfativos
Este recuerdo olfativo no es nuevo en mí. Hace años, durante una visita a Toledo, esa misma fragancia me trajo consigo una sensación de conexión con algo mucho más grande. En aquella ocasión, el olor marcó el inicio de un proceso de integración de memorias que aún sigo comprendiendo. La ciudad, sus calles y su historia despertaron en mí algo profundo, que solo ahora, años después, empiezo a integrar completamente.
Mi conexión con Gonzalo, un ser que vivió una vida de pobreza en un Toledo medieval, es parte de este mismo entramado de recuerdos. Sentí su presencia a través de esa fragancia y su energía, que me hablaba de sabiduría, compasión y amor incondicional. Su historia es también la mía, y a través de este aroma, pude reconocer la luz que se oculta en la oscuridad, el equilibrio que existe en la dualidad.
La geometría del alma
Con el tiempo, he aprendido que estos recuerdos no son simplemente evocaciones del pasado. Son mensajes encriptados en formas geométricas, esferas de luz que contienen información que mi alma me envía para guiarme. Cada uno de estos paquetes de información está lleno de amor y desea ayudarme a ascender, a comprenderme en todos mis aspectos y a equilibrar mi energía.
En esos momentos de conexión profunda, a través de los sentidos, siento que me observo desde la calma y el silencio. La geometría sagrada de mi alma me transporta mensajes, que interpretados en mi corazón, me guían hacia un estado de mayor equilibrio y comprensión.
Termino esta parte de mi historia con un agradecimiento a esos momentos tan sutiles, como el aroma del incienso, que me recuerdan que somos más que esta realidad física. Somos luz en su forma más pura, aprendiendo a reconocer nuestras creaciones para amarlas, integrarlas y seguir adelante en nuestro camino.
