Mis Colores… Un Comic y la Historia detrás de el.

Hace un año que recordé una parte olvidada de mí…

Este último año ha sido un viaje profundo hacia mi Alma. He estado escribiendo lo que siento y recuerdo desde mi Origen, desvelando poco a poco recuerdos que habían estado escondidos durante años. Estos recuerdos han desencadenado una cadena de eventos que han perdurado hasta el día de hoy. Al reconectar con mi esencia, he comenzado a sanar la información que no comprendí cuando era niña, especialmente en mis primeros años escolares.

Hoy quiero contarte una historia…

Desde pequeña, siempre me ha encantado el aroma del café. Aunque sé que su consumo no es el más recomendable por su contenido de cafeína, lo asocio a los cálidos recuerdos de mi infancia. Recuerdo con cariño cómo mi madre preparaba café para la familia, y a mi hermana y a mí nos consentía con caramelo hecho con el azúcar tostado que sobraba. Ese dulce sabor y olor me transportan a esos momentos felices.

Para este post, he decidido narrar esta historia como si fuera un cómic, algo que me encanta, para mostrar cómo un simple evento puede ser interpretado de diversas formas por diferentes personas. A través de esta narrativa, exploraré los colores y emociones que formaron a la Montserrat tímida e introvertida, especialmente cuando se trataba de mostrarme al mundo.

 

Así comienza esta historia…

Era un día como cualquier otro en la escuela. Tenía que hacer un dibujo para presentarlo en clase al día siguiente, pues había un concurso escolar en el que quería participar. Estaba nerviosa, ya que nunca había sido particularmente buena dibujando, y mucho menos me había presentado a un concurso. Aún así, decidí dibujar algo familiar, algo que veía todos los días en casa. Al hacerlo, sentía una mezcla de emoción y miedo. ¿Qué pensarían los demás? ¿Les gustaría?

Una Lección Visual

Hoy, al mirar hacia atrás, comprendo que tener independencia emocional no significa ser indiferente a los sentimientos de los demás. Significa aprender a gestionar lo que sentimos de una manera equilibrada, sin dejarnos arrastrar por emociones ajenas. Esta lección comenzó a los 7 años, aunque no la comprendí por completo hasta ahora.

Los Personajes de mi Historia

Imagina a una niña de 7 años, con su abuelo y su abuela paternos, su hermana melliza, y su familia cercana, todos parte de la historia que estaba a punto de vivir. En ese escenario, también estaban mis compañeros de clase, los profesores y el jurado del concurso. Cada uno jugó un papel importante en lo que sucedió ese día.

El Momento del Dibujo

Cuando presenté mi dibujo en clase, para mi sorpresa, a todos les encantó. El dibujo fue seleccionado para representar a mi clase en el concurso escolar, y aunque me sentía abrumada por la atención, también me invadió la alegría. Era la primera vez que me enfrentaba a una responsabilidad así.

La Interpretación Emocional

Desde pequeña, me encantaban los cómics de Mafalda. Me identificaba con su manera irónica de ver el mundo de los adultos. Aquella niña que leía cómics y reía con las situaciones que no comprendía del todo, había puesto su corazón en un dibujo simple, algo que representaba un momento familiar cotidiano. Sin embargo, el éxito inesperado del dibujo me hizo sentir algo más: una mezcla de orgullo y ansiedad.

Ese día, cuando presenté mi dibujo ante el colegio, me sentí expuesta. Recibí risas y aplausos, lo que me hizo sentir bien por un momento, pero también trajo consigo una presión que nunca antes había experimentado. Además, mi hermana, con quien compartía todo, no había ganado el premio, y al ver su decepción, una parte de mí se sintió culpable por ser el centro de atención.

 

La Formación de un Patrón

Aquel simple momento desencadenó algo profundo en mí. Comencé a asociar la atención pública con la posibilidad de hacer sentir mal a los demás. Este pensamiento, que nació a los 7 años, se convirtió en un patrón que me acompañó durante muchos años. Prefería evitar destacar, por temor a que mi felicidad causara dolor en alguien cercano.

Así, Montserrat decidió no ser el centro de atención, para evitar que alguien pudiera sufrir. Fue un mecanismo de protección emocional que creé sin darme cuenta, pero que con el tiempo se convirtió en un bloqueo.

Un Nuevo Ciclo

Hoy reflexiono sobre cómo estos patrones emocionales han influido en mi vida. Curiosamente, la suma de los dígitos de mi edad a día de escribir este post 43, da como resultado el número 7, un número que me conecta directamente con aquella niña de 7 años que aún vive en mi interior. Ahora, al igual que entonces, tengo un proyecto que deseo compartir con el mundo: HistAlma.

Este proyecto es mi forma de sanar esos antiguos miedos, de reconectar con mi esencia y dejar atrás los programas emocionales que me limitaron durante tantos años. Hoy, decido mostrar mi creatividad sin miedo, confiando en que mi luz no va a herir a nadie, sino que puede inspirar y sanar.

Vibración, Emoción, y Realidad

Como las ondas de sonido, así vibran nuestras emociones, creando realidades que se manifiestan fuera de nosotros. Cada emoción lleva consigo un aprendizaje, y al observarlas y comprenderlas, podemos sanarlas. Si sientes que te falta información para comprender mejor lo que he compartido aquí, te invito a leer el post que enlaza con este: El Camino del Iniciado.

Gracias por dedicar parte de tu tiempo a leer aquello que, desde el Alma, comparto contigo en este blog.

Abrazos de luz y frecuencia,
Montserrat García

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